Por qué un asesor bilingüe
Dos fiscalidades, una sola coherencia
Vivir entre Francia y España es lidiar con dos administraciones fiscales, dos calendarios, dos modelos diferentes — y un convenio bilateral que debe aplicarse correctamente para no pagar dos veces el mismo impuesto.
Un asesor francés no domina el Modelo 210 ni el Modelo 720. Un asesor español no sabe leer su declaración del impuesto sobre la renta francesa ni el balance de su SAS. El perfil idóneo es un asesor bilingüe formado en ambos sistemas, que orqueste sus declaraciones en los dos países.
Nuestro papel: evitarle la regularización fiscal — que sacude a los expatriados que creen que "todo va bien" porque no han recibido nada en 5 años. La Hacienda y la DGFiP ya intercambian información bancaria de forma automática.